La pandemia causada por el SARS-CoV-2 ha irrumpido de forma abrupta en todos los ámbitos, y la economía no ha sido una excepción. El mundo ha entrado en una era de incertidumbre en la que la suspensión de las actividades de todo tipo ha provocado drásticas contracciones a nivel global y un contexto lleno de nuevos desafíos para las empresas, pero también lleno de oportunidades. En este artículo, intentaremos analizar esas oportunidades haciendo especial foco en el impacto y las posibles salidas para las pymes.

¿Qué nos vamos a encontrar al otro lado de esta pandemia?

El Banco Mundial, en su informe Perspectivas Económicas Mundiales de junio de 2020, ha previsto una contracción económica global del 5,2 % para el año 2020. De hacerse realidad, este dato supondría la peor recesión global desde la Segunda Guerra Mundial. El retroceso, según este mismo informe, afectará más a los países desarrollados, con una caída que puede llegar, en promedio, al 7 %. El Banco de España prevé que la economía española caerá, en 2020, entre un 9 y un 15,1 %, de acuerdo a distintos escenarios de rebrotes a finales de año.

Este escenario macroeconómico desafía el asset allocation de los gestores de inversiones a nivel mundial, ya que existe una elevada volatilidad en los mercados cotizados de acciones y deuda sin una expectativa clara de rentabilidad para los próximos meses y, tal vez, años. En este contexto, los activos inmobiliarios —altamente correlacionados con el ciclo económico— no representan una alternativa clara, mientras que los inversores institucionales y privados están sobre-ponderando la inversión en activos alternativos, como, por ejemplo, el oro, los fondos de private equity e, incluso, las inversiones directas en empresas industriales menos bafectadas por la pandemia.

Asimismo, la nueva normalidad, también ha traído nuevas oportunidades sectores específicos de la nueva economía y han mitigado el desempeño de las empresas tradicionales. Según el banco de inversión Morgan Stanley, el teletrabajo, el mayor gasto en compras online, la creciente demanda de servicios a distancia, la digitalización y la expansión del 5G son los elementos que afectarán a las empresas, y a los cuales deberán adaptarse. Por ejemplo, el análisis de Moody’s sobre el impacto de la pandemia en El Corte Inglés le llevaba a mantener el rating en Ba1 en contexto de caída de sus ingresos superior al 30%, en base al «sólido desempeño de la compañía en su división de supermercados y en las ventas online».

Fusiones y Adquisiciones – una opción habitual en tiempos de crisis

En la actualidad, todas las empresas —sin importar su tamaño— están lidiando con nuevos riesgos estratégicos y operacionales, y si bien esto afecta a todos los sectores de la economía, en opinión del director general de Sabadell Corporate Finance, Pablo Rocamora, «hay una gran diferencia en la forma en la que se están viendo afectados los sectores y las empresas». Entre los más golpeados Rocamora identifica al turismo, la hostelería, el transporte de pasajeros, el ocio, la venta minorista y las industrias manufactureras, actividades que se están acogiendo a las medidas impulsadas por el Gobierno como medida provisional, pero que van a necesitar transformar para sobrevivir. 

Una vez más, Inditex, una de las empresas textiles más grandes del mundo, vuelve a ser pionera; pese a registrar pérdidas en Q1 2020, está realizando una importante inversión en transformación digital para salir reforzada de esta crisis mediante el comercio online. Este tipo de iniciativas están solo al alcance de algunas grandes empresas, que cuentan con un mayor capacidad financiera para reaccionar, y una organización suficientemente ágil y valiente para hacerlo. 

Por su parte, las empresas pequeñas son más frágiles ante este shock económico y, si bien tienden a ser flexibles los cambios, pueden carecer del margen de maniobra financiero para afrontarlos. Según la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), casi el 86 % de las pymes ve su supervivencia en riesgo si la crisis del coronavirus se prolonga.

Ante este panorama, nos vamos a encontrar una tendencia a operaciones corporativas de consolidación de los mercados. Así lo explica la consultora Deloitte, las compañías con mejor posición financiera serán las grandes ganadoras de esta crisis, ya que se generará mayor actividad de operaciones de Fusiones y Adquisiciones gracias a la disponibilidad de efectivo y la búsqueda de oportunidades para entrar en mercados o industrias golpeadas por la crisis.

Según el informe de la consultora KPMG sobre las tendencias en Fusiones y Adquisiciones para el año 2020, las áreas de negocio más dinámicas durante este año serán las energías renovables; las relacionadas con el cuidado de la salud, la industria y el consumo; las compañías con predominio internacional y con foco en la exportación e innovación; así como las operaciones relacionadas con la renovación de empresas de a través de los fondos de private equity

Nuevos tiempos para el Private Equity

A priori, nuevo contexto provee, más que nunca, un escenario ideal para las operaciones private equity:. las empresas tienen una necesidad de apoyo financiero y operacional para afrontar los desafíos del nuevo contexto; y los fondos tienen la liquidez, los contactos y el know-how operativo para llevar a cabo operaciones de transformación (lean manufacturing, digitalización, turnaround) y/o de crecimiento (nuevos mercados, nuevos productos, etc.) que permitan responder a las nuevas necesidades relacionadas con la seguridad del aprovisionamiento, la digitalización y el teletrabajo.

Algunos elementos comunes de la nueva etapa es será que se producirán en un contexto de riesgo y, por tanto, conllevarán múltiplos de adquisición inferiores a los que veníamos acostumbrados e involucrarán esquemas de reparto de riesgos con la parte vendedora más creativos a los habituales. En este sentido, serán más frecuentes y más profundos los arreglos relacionados con pagos aplazados, cooperación del vendedor en la gestión de la gestión de la integración, sistemas de incentivos tipo earn-outs,  etc. 

A corto plazo, esto puede producir un desencuentro entre las expectativas del vendedor (pre-covid’19) y las del inversor (post-covid’19). Con ello, esperamos que se produzca una caída inicial en el volumen de operaciones en lo que queda de 2020 y que se inicie un ciclo de alta actividad en 2021 y durante un periodo sostenido de tiempo de duración incierta que tanto podrían ser de 2 años como de 5 o 10.

La situación post-COVID-19 es compleja e impredecible, pero estamos seguros de que conllevará una oportunidad para el sector de private equity, con su capacidad de ofrecer financiación adicional e introducir medidas de mejora y profesionalización que permitan adaptarlas al contexto actual y plantear nuevos proyectos de desarrollo.

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